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En Aragón y otra
zonas anejas a la Ribera del Ebro existe una serie de festejos añejos
que pierden sus raíces en lo más profundo de la historia y que se siguen
celebrando en los pueblos que conforman esta zona geográfica. En estas
páginas intentamos describir esta tauromaquia tradicional y hacer saber
su impronta entre las gentes de estas tierras.
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La Historia
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Los
Recortadores
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Los
Roscaderos
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La
Tienta del
Canasto
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El
Toro de Ronda
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La Vaquilla de Teruel
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El
Toro Ensogado
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El
Toro de Sogas
Varias son las tradiciones
taurinas que permanecen vivas en Aragón, en plena pujanza, convertidas
en festejos insustituibles cuando llegan las fechas más señaladas del
año. Entre las más populares están las del toro de sogas, el toro
ensogado, el toro de fuego, el toro jubillo, los roscaderos, los
recortadores,... Algunas de ellas no son sino variantes de otras. De
igual modo, se conserva la tradición de la suelta de vaquillas,
espectáculo imprescindible en la mayoría de los pueblos, bien para
correrlas por las calles o en la plaza, después de finalizar el
espectáculo de toreo serio, ya se trate de corrida de toros o
novilladas. Los encierros, al estilo de Pamplona, son menos frecuentes,
pero también se dan en determinadas localidades aragonesas.
Merece
la pena hacer un recorrido por estas tradiciones, que nos ponen en
contacto directo con el pueblo, por cuanto son exponentes de su propio
sentir. De paso, contribuirá más a comprender por qué Aragón es digno de
figurar con una tauromaquia propia, máxime si se tiene en cuenta el
olvido, interesado o no, en que lo han tenido sumido los autores
especialistas del tema. Un olvido que, a pesar de todo, no se me antoja
intencionado, sino causa de la ignorancia, detalle en el que no me
cansaré de insistir.
Como quiera que esta web
tampoco pretende ser una historia completa de la tauromaquia aragonesa,
lo que procede es dar cuenta de la Tauromaquia, simplemente, tomando
para ello los datos que se tienen a mano, a condición de que sean
fidedignos y respondan a la realidad que más importa. Confío en que, de
paso, se haga la luz sobre gran parte de la oscuridad que hasta ahora se
ha venido soportando, sin motivo que lo justificara.
Las
tradiciones taurinas están ahí, en todos y cada uno de nuestros pueblos,
basadas, unas veces, en la leyenda, y otras, en antecedentes históricos
más o menos desfigurados —o idealizados— por el alma popular. No será
necesario, por tanto, mencionar los nombres de las localidades donde se
hallan todavía vigentes esas tradiciones, salvo en casos muy
especiales, sobre todo los pertenecientes a las provincias de Zaragoza y
Teruel. Huesca queda en clara desventaja, aunque también celebra buen
número de festejos taurinos, y el hecho de que exista un menor número de
tradiciones taurinas oscenses no viene sino a ratificar mi razonable
incredulidad respecto a la supuesta procedencia pirenaica del toro bravo
aragonés.
Citaremos, pues, las principales tradiciones que han llegado a nuestros
días y recogeremos, como mayor aporte documental, el testimonio de otros
autores que han escrito sobre ellas.
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