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La tienta del canasto
es una de las formas de tienta más antiguas en las ganaderías de lidia.
Actualmente está casi extinguida, puesto que muy pocas explotaciones
ganaderas utilizan esta forma de analizar la bravura y casta de sus
reses. Las ganaderías, o mejor dicho, las zonas ganaderas donde se
utilizó esta forma tan peculiar para tentar fue toda las riberas de los
ríos Ebro y su afluente Aragón, es decir, La Rioja, Navarra y Aragón,
zonas , por otra parte de gran tradición ganadera, pese a la
incredulidad popular entre los aficionados a los festejos mayores, que
nunca han considerado a estas regiones como zonas de ganado de lidia.
Los aficionados a los festejos populares siempre han estado sabedores
que existían estas ganaderías que pastaban en estas riberas, ya sus
vacas eran las que se corrían y se corren por los pueblos en sus
fiestas. No solamente esta zona ha tenido tradición ganadera, sino que
acoge a uno de los encastes fundacionales del toro de lidia, como es la
“Casta Navarra”. Hace un siglo, casi todas las ganaderías ribereñas
poseían reses de “Casta Navarra”, cuando estos animales gozaban de la
predilección del público para ser lidiados en los festejos mayores, pero
la revolución que sufrió el toreo en su forma de interpretarlo iniciada
por Joselito “El Gallo”y ratificada por Juan Belmonte, llevó a los
toreros a exigir un tipo de toro más acorde con esas forma de torear que
, cada vez más, contaba con el beneplácito de los públicos. Estos toros
navarros eran animales muy pegajosos y que aprendían rápido, y no
“servían” para esa nueva forma de torear, donde primaba la quietud y el
pase largo, frente a la lidia sobre las piernas y los recortes de antes.
Por lo tanto a estos animales ya no es que no los solicitaran los
matadores , sino que los llegaron a aborrecer y a exigir cualquier
ganado antes que la “Casta Navarra”, y con el tiempo llegaron casi a su
extinción y ser relegados exclusivamente a los festejos populares. De
todas formas todavía quedan varías ganaderías ribereñas que conservan
este encaste, que con grandes esfuerzos económicos y dada su gran
afición y amor por la “Casta Navarra”, han conservado este tesoro
genético y reserva de casta y bravura hasta nuestros días.
Pero vamos al caso que
nos ocupa. La tienta del canasto, como decíamos antes, era utilizada
exclusivamente en estas zonas ganaderas, y por lo tanto fue durante
muchos años la forma de tentar en las ganaderías de “Casta Navarra”..
Los machos que se seleccionaban para ser tentados eran escogidos por
reata, el que venía de buena familia y tenía unas hechuras acorde con su
encaste se escogía para ser tentado y, si superaba la tienta, servir de
semental en la ganadería. Las vacas se tentaban todas, y según el
comportamiento en la tienta se destinaban a unos fines o a otros, ósea
para madrear los toros a lidiar, o para correr las calles de los
pueblos, pero es de justicia decir que la que salía brava de verdad y
con casta, cumplía ampliamente en ambos menesteres.
El canasto o roscadero
utilizado para esta tienta es una especie de cesta grande de mimbre,
similar a las utilizadas para la vendimia o cuando el maíz de
recolectaba a mano. La tienta consistía en colocar el canasto en medio
de un cercado, ya que por aquel entonces, rara era la explotación
ganadera que poseía plaza de tientas, aunque también había alguna que la
tenía, y observar la acometividad de la res al citado canasto. Se tenían
en cuenta varios factores. La primera embestida ,las veces que
embestía, la forma de hacerlo ,más o menos humillado, para sacar al
animal de su celo en el canasto y volverlo a poner en suerte requería de
unos mozos de las localidades cercanas, que recortando a cuerpo limpio
se llevaban al animal y lo volvían a poner en suerte. No era nada
sencillo que el animal se arrancará al canasto , ya que era un objeto
inmóvil a menudo en mitad del campo, por lo tanto se creía que la res
que embestía pronto y sin que todavía los mozos la hubiesen puesto en
suerte, tenía buenas condiciones, era brava y encastada. Por lo tanto
una de los factores fundamentales y que mayor puntuaba en la tienta era
que pasara poco tiempo desde su salida a la tienta hasta su primera
arrancada, para más tarde empezar a valorar los factores antes citados.
Cualquier aficionado de hoy en día, pensara que esta forma de tienta no
es un examen riguroso para analizar si el toro o vaca es bravo y tiene
casta, pero las pruebas son concluyentes. Si uno de los encastes del
toro de lidia más bravo y encastado de la historia , ha sido el encaste
navarro y su forma de tentar era esta, nadie puede , entonces, decir que
esta tienta no era válida y no medía la bravura de las reses. Después de
analizar todos estos factores en la tienta, entraba ya el criterio de
cada ganadero, a unos les gustaba más la res que embestía con la cabeza
a media altura, otros preferían la que lo hacía humillada etc., pero no
cabe duda de que fue una forma bastante acertada para tentar.
Esta forma de tienta
fue desapareciendo a la vez que desaparecían las reses que así se
tentaban, por las causas que antes se comentaban, pero el legado de la
tienta del canasto ha llegado hasta nuestros días de dos formas. Una de
ellas es el espectáculo de los
ROSCADEROS,
donde los mozos demuestran su valor ante las vacas, a la vez que la vaca
muestra su bravura y codicia, y otra son los
RECORTADORES,
espectáculo que sirve para que los mozos hagan alarde se su habilidad y
de su capacidad de engaño a las reses bravas a cuerpo limpio. La
evolución, que no desaparición de la tienta del canasto nos dejó, pues ,
ambos espectáculos, los rocaderos en el cual se sigue utilizando el
canasto portado por cuatro mozos, donde la res debe meter la cabeza y
los mozos deben aguantar su embestida y empuje, y los recortadores,
donde los mozos deben recortar a la vaca ganándole la cara para intentar
meter unas anillas en los pitones. Por lo tanto podemos afirmar que la
tienta del canasto no se perdió del todo y que algo nos queda de aquella
forma tan peculiar de tentar.
Emilio Pérez
De
ambos espectáculos hay una explicación en esta web, pinchando en los
enlaces
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